01 — El año en que todos compran
El 79% de las empresas peruanas aumentará su inversión en inteligencia artificial este año, y el 95% lo hará en los próximos dos. El peso de la IA dentro del gasto en tecnología se multiplicaría por 3,9 — el salto más grande de toda la región.
Son buenas noticias para quien vende IA. Para quien la compra, la pregunta llega seis meses después y es siempre la misma: ¿cuánto de eso volvió?
Un estudio de UTEC junto con IDC, dirigido por Carlos Calderón desde la Academia de Data, IA y Ciencias de la Computación de UTEC Posgrado, pone el número incómodo: solo alrededor del 10% de las iniciativas de IA implementadas en los últimos cinco años produce resultados significativos y sostenidos en grandes corporaciones peruanas.
Ocho de cada diez empresas van a invertir más. Una de cada diez iniciativas va a servir para algo.
02 — El 90% no falla por el modelo
El mismo estudio nombra las causas, y conviene leerlas despacio porque ninguna es tecnológica: mala calidad de datos, casos de uso poco claros y falta de gobernanza.
Traducido: el modelo funciona. Lo que faltaba era saber qué decisión debía cambiar cuando funcionara.
«La IA no falla por el modelo. Falla por la decisión que nadie escribió antes de comprarlo.»
Un piloto sin decisión asignada produce una demo. La demo impresiona en el comité, no cambia nada el lunes siguiente, y a los seis meses nadie recuerda quién era el dueño. Eso no es un fracaso técnico — es un proyecto que nunca tuvo criterio de éxito. Se declaró terminado cuando la herramienta encendió, no cuando alguien decidió distinto.
03 — Qué hace distinto al 10%
Las iniciativas que sí sostienen resultado se parecen entre sí. Tres cosas, y las tres son anteriores a elegir herramienta:
Una decisión con nombre. No «mejorar la atención al cliente», sino «cuántos casos cerramos sin escalar a una persona, y a partir de qué umbral escalamos igual». Una decisión que alguien toma, no un objetivo que nadie firma.
Datos que ya existen. Si el caso de uso necesita datos que hay que construir primero, ese es el proyecto — no la IA. Confundir el orden es la forma más cara de averiguarlo.
Un dueño y una señal. La misma regla que gobierna cualquier indicador: alguien con nombre y apellido lo revisa cada semana, y hay un número acordado que dispara una acción concreta al moverse.
Ninguna de las tres se compra. Por eso el 90% que falla no se arregla cambiando de proveedor.